DIRECTORIO DE PLANTAS DEL HOTEL SUNDANCE

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PLANTA 0: Restaurante, bar, cabaret, juegos de mesa.

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PLANTA 4: Compromiso social y experiencias de un padre ante el sistema
educativo.

22 de enero de 2013

PLANTA 4 HABITACIÓN 5


JUAN NADIE (MEET JOHN DOE)
Cada día que pasa somos más "los nadie"

En estos tiempos “convulsos” en que nos ha tocado vivir (lo de “convulsos” es una manera socialmente aceptada de decir que nos ha tocado vivir dos legislaturas de mierda y sus consecuencias) no está de más replantearse ciertas cosas. Sobre todo cuando las ideologías caen, bien por desencanto, bien por efectos del sistema consumista o porque el obsoleto sistema democrático actual (tenemos una Carta Magna intocable desde hace 34 años) las anula a golpe de decretillos y decretazos.

Replantearse la concepción de cambiar el mundo desde la base, desde lo pequeño, es, al menos en mi caso, volver a los orígenes. Volver porque hay momentos en que uno piensa que la lucha actual contra lo injusto, contra el fraude democrático, es absurda teniendo un gobierno (mejor dos, considerando también la sordera del anterior) totalmente sordo a los requerimientos del pueblo, a los gritos de socorro de los desposeídos de nuestra sociedad.

Para este replanteamiento no hay nada mejor que el discurso que vais a leer o ver a continuación. Un discurso que nos hace volver a pensar que el mundo se cambia a consecuencia de revoluciones, sí, pero que no hay mejor “revolución” que la que hace uno mismo desde su pequeña parcela de poder. Me refiero a nuestro pensamiento, a su coherencia con la vida de los demás, a la educación de nuestros hijos e hijas y, sobre todo, a la honestidad con uno mismo. Cambiar las cosas empezando por uno mismo sin tener en cuenta el ritmo o la velocidad de la sociedad, ser un pionero.

Este discurso es, nada más y nada menos, que el que lee Gary Cooper en el papel de Juan Nadie en la película del mismo nombre (“Meet John Doe” en su título original) rodada en 1941

Aquí tenéis el texto y más abajo dos enlaces: uno al discurso y otro a la película completa. Que lo disfrutéis y que os haga pensar en esa especie de revolución de “los nadie” que, cada día y desafortunadamente, vamos siendo más en número teniendo menos influencia.





"JUAN NADIE" (“Meet John Doe” de Frank Capra, 1941)
Discurso de presentación de Juan Nadie ante los micrófonos de la radio:

Damas y caballeros: Yo soy el hombre que todos conocen como Juan Nadie, he escogido este nombre porque parece describir...porque parece describir al hombre de la calle. Y ese soy yo. Ese soy yo.

Bueno, era yo antes de decir que iba a saltar desde la azotea del ayuntamiento en Nochebuena. Ahora supongo que he dejado de serlo. Ahora recibo la atención de todos, incluidos los que no....por ejemplo al alcalde y al gobernador no les gustan los artículos que escribo. Bueno, la gente como el gobernador...la gente como el gobernador y ese otro están preocupados. Pero no voy a hablar de ellos. Voy a hablar de nosotros, la gente normal, los Juan Nadie. Si les preguntaran como es el Juan Nadie corriente no podrían decirlo porque es un millón de cosas. Es el señor grande y el señor pequeño. Es ignorante y es sabio. Es esencialmente honrado, pero tiene un grado de ladrón dentro de sí. Rara vez entra en una cabina telefónica sin mirar en la ranura por si alguien se ha dejado 10 centavos. Es el hombre para quien redactan los anuncios, aquel a quien todo el mundo vende cosas. Es el que siempre acaba pagando el pato y es la mayor fuerza del mundo.

Sí señor, sí señor, somos una gran familia los Juan Nadie. Somos los mansos que teníamos que heredar la tierra. Estamos en todas partes. Cosechamos, excavamos las minas, trabajamos en las fábricas, llevamos los libros, hacemos volar los aviones, conducimos los autobuses y cuando un poli grita: "usted, atrás" se refiere a nosotros, los Juan Nadie.

Hemos existido desde siempre. Hemos construido las pirámides, hemos visto a Cristo crucificado, hemos extraído metales para los emperadores romanos, hemos navegado en las carabelas de Colón, hemos salido de Moscú con Napoleón y nos hemos congelado con Washington en Ballisford. Sí señor, hemos estado allí aportando nuestro grano de arena desde los inicios de la Historia del mundo. Y en nuestra lucha por la libertad hemos golpeado la lona muchas veces, pero siempre hemos vuelto a la lucha porque somos el pueblo y somos fuertes. Han empezado a hablar de la gente libre que se reblandece, que ya no puede más ¡Todo eso es mentira! La gente libre podemos cambiar el mundo, desde la guerra hasta el juego más insignificante si nos lo proponemos.

Sé que muchos de ustedes se preguntan: "¿Qué puedo hacer? Sólo soy un pobre hombre, yo no cuento.” Pues se equivocan: los pobres hombres siempre han contado porque, a la larga, el carácter de un país es la suma total del carácter de sus pobres hombres.

Pero tenemos que actuar todos juntos y lanzarnos. No podemos ganar el juego si no hacemos un trabajo de equipo y ahí es donde aparece cada Juan Nadie.

Depende de él unirse a su compañero de equipo y su compañero de equipo, amigos míos, es la persona que tiene al lado. Su vecino es una persona terriblemente importante. Le necesitan y él les necesita a ustedes. Así que cuídenle si está enfermo, hablen con él si está preocupado, denle de comer si está hambriento y si no tiene trabajo, búsquenle uno. Para la mayoría de ustedes su vecino es un extraño, un tipo con un perro que ladra y un seto que le aísla, pero ahora ya no puede ser extraño nadie que forme parte de su equipo.

Así que derriben esos setos que les separan. Derríbenlos y derribarán todos esos odios y prejuicios. Derriben las empalizadas y habrán realizado un trabajo de equipo. Sé que muchos de ustedes se estarán diciendo: "Este hombre está pidiendo un milagro, espera que la gente cambie repentinamente.” Pues se equivocan. No es un milagro. Y no es un milagro porque he visto que ocurre una vez al año todos los años al llegar la Navidad.

Hay algo maravilloso en el espíritu de la Navidad. ¡Hay que ver lo que hace en la gente! ¡En todo tipo de gente! Y yo me pregunto: "¿Por qué no puede ese espíritu, ese acogedor espíritu navideño, durar todo el año?" ¡Cielos! ¡Si eso ocurriera! Si todos los Juan Nadie hiciéramos que ese espíritu durara 365 días al año, desarrollaríamos tal fuerza, crearíamos tal ola de buena voluntad, que ninguna fuerza podría oponerse a nosotros.

¡Si amigos míos! Los mansos heredarán la tierra cuando los Juan Nadie comiencen a amar a sus vecinos. Y será mejor que empiecen ahora. No esperen a que el juego se suspenda por falta de humor.

¡Despierta Juan Nadie, eres la esperanza del mundo!



DISCURSO EN LA RADIO (en inglés):




PELÍCULA COMPLETA (2 HORAS Y POCO):

4 comentarios:

  1. Si mi abuela levantara la cabeza, te enviaría mil besos por hacerle llegar una película de su "Gari Cuper". El texto me la ha recordado; era una persona muy alegre, positiva y un ser humano de primera que en la postguerra fue una Juana nadie y en el poso que dejó en mi persona, conformó parte de los valores y la autoestima que poseo.
    Si ellos pudieron dar tanto en aquel momento de silencio con oidos acechantes, nosotros también tenemos que poder hacerlo en este duro tramo de gritos para orejas pegadas, que nos toca vivir.

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    1. Muchas gracias Elena, me alegro que a tu abuela le gustara Gari Cúper. Lo de "gritos para orejas pegadas" es genial.

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  2. Buenas, Jose. Me ha encantado tu entrada, por su oportunidad y el homenaje a esa gran película. Ante problemas nuevos hay que buscar soluciones originales. Y nada más genuino y radical que uno mismo, ¿no?. Llevo demasiado tiempo intentando separar, en esta crisis, lo anecdótico (aunque sangrante: la clase política y demás patulea) de lo fundamental (la cultura adormecida, la falta de fe en nosotros mismos) Empiezo a barruntar que la salida a la misma pasa por ese volver a los orígenes al que te refieres y, desde allí, localizar el punto exacto de nuestra equivocación. De nuevo, enhorabuena. Un abrazo

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    1. Muchas gracias Nacho.
      Nosotros tenemos el cambio del mundo en nuestras manos, no ellos. Tú sabes de lo que te hablo, tu tienes dos oportunidades (si no recuerdo mal), yo una. Me refiero a nuestros hijos, Ahí está la auténtica revolución.

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