DIRECTORIO DE PLANTAS DEL HOTEL SUNDANCE

RECEPCIÓN

DIRECTORIO DE PLANTAS DEL HOTEL SUNDANCE

PLANTA 0: Restaurante, bar, cabaret, juegos de mesa.

PLANTA 1: Guerra Civil Española. Artículos publicados en distintas revistas temática

PLANTA 2: Relatos.

PLANTA 3: Ficción y elucubraciones.

PLANTA 4: Compromiso social y experiencias de un padre ante el sistema
educativo.

4 de marzo de 2012

PLANTA 1 - HABITACIÓN 09

LA BUSCA


Los domingos por la mañana en una ciudad como Madrid son un tiempo extraño. A veces uno no sabe qué hacer. O mejor dicho, si lo sabe: lo que le place. Este domingo no ha sido un día perezoso con un café y un libro, ni un día de vuelta por el Rastro. Con motivo de la preparación de un relato he decidido ir a darme una vuelta por los escenarios del mismo: he estado en la zona que rodea el Hospital Clínico, los antiguos terrenos del Asilo de Santa Cristina. Lo que en su día fue un proyecto ambicioso, la construcción de una Ciudad Universitaria pionera en Europa, acabó convirtiéndose primero en un montón de ruinas y después en un montón de escombros allanados y preparados para la especulación inmobiliaria del franquismo. Hoy en día todo eso se acabó. Los terrenos ya no están preparados para albergar más edificios de escuelas universitarias con proyectos arquitectónicos de vanguardia, algunos auténticos adefesios de reconocidos profesionales. La degradación que experimenta la zona cercana al Museo de América, el Instituto de Cultura Hispánica y los antiguos terrenos del Asilo de Santa Cristina (a espaldas de la Escuela de Ingenieros Navales y frente a un lateral del Clínico) es impresionante. Los jardines están todos levantados, las plantas sin cuidar, las antiguas vías del tranvía de la Ciudad Universitaria (debajo del casi fenecido Faro de Moncloa) sólo están regados con alcohol y orines. Los zapatos se te pegan al suelo y el olor es espantoso. En la zona en la que antiguamente estaba ubicado el desaparecido Casino Parisiana hay una tienda de campaña instalada con todo un reguero de botellas vacías hasta llegar a su puerta. Si como dice el cercano "Arco de la Victoria" en una de sus leyendas "el templo de los estudios matritenses floreció bajo la mirada de Dios" en esta época debe estar mirando a otro lado (igual que el Ayuntamiento de Madrid, que es más terrenal).

La Ciudad Universitaria restaurada y ahogada en vodka, ginebra y vino de brik. Nuestra juventud, afortunadamente, ya no muere en sus trincheras pero se deja la vida poco a poco los jueves y los sábados en unos botellones en los que el estruendo de los coches con música, los gritos y los cánticos no deja dormir a los pacientes de los dos hospitales de la zona. En fin, que si nadie lo remedia esta zona volverá a ser una colección de ruinas o un asentamiento de fabelas despoblado de vegetación, quemada por los orines y el alcohol vertidos. Ya no se encuentran balas en la Ciudad Universitaria, sólo hay cristales, condones usados y tapones de plástico ¿que pensarán de nuestra sociedad dentro de 200 años cuando alguien encuentre un tapón de refresco milagrosamente conservado? ¿habrá un mercado para estos restos? ¿se venderán a buen precio?

Los que, sin duda, se venden a buen precio son otros restos porque no sólo quedan aquí las cosas que uno ve con ojos dominicales de espanto. Los pocos restos visibles de la Guerra Civil Española que quedan en la zona han sido violados por alguien sin escrúpulos armado con un detector de metales y un instrumento para cavar. Algo que, según el foro de Gefrema, ya está pasando en otras zonas y que ha obligado a alguno de sus usuarios a eliminar fotos para "no potenciar el efecto llamada".

Los restos de las trincheras republicanas que hay en las espaldas de la Facultad de Medicina (en los altos) están plagados de hoyos que no están hechos por conejos o jabalíes en busca de trufas. Algunos están excavados y destapados, otros vueltos a tapar como con prisa y ansia. Claro que en algunas ocasiones cerca del agujero queda la decepción del botín destapado: dos pilas oxidadas o una lata de cerveza de los ochenta. El agujero provocado por la explosión de una mina republicana contra las posiciones franquistas del Clínico tiene su zona más cercana al Hospital totalmente excavada a trozos, como revisada con minuciosidad. Claro que se ve que el que la revisó tiene poca idea de esto y nada de explosiones, pero no deja de ser un atentado contra el patrimonio de la GCE.



¿Pasa esto porque esta zona de la Ciudad Universitaria no está declarada "Bien de Interés Cultural" (BIC) y, por lo tanto, no es ilegal el uso de detectores? Probablemente sea así, pero resulta que en determinadas zonas de la Casa de Campo (declarada BIC) también pasa: los agujeros sin tapar se multiplican y no son hechos por animales de cuatro patas si no de dos.
¿Cuál ha sido el botín de estos piratas del patrimonio de la GCE? ¿Encontraron sólo cargadores y vainas oxidadas de máuser o algo más que se pueda subastar en Internet o en alguna feria de artículos militares?

Señoras y señores: los tiempos de "la busca" han vuelto.

1 comentario:

  1. !Cuánta razón tienes¡ Más que pena, da vergüenza que los restos de la GC no tengan la categoría de patrimonio, con lo que disfrutarían de las medidas de conservación y difusión inherentes al mismo. Al menos quedan las asociaciones dedicadas gratia et amore a hacer inventarios de los mismos. A propósito (a lo mejor ya estás al tanto): Rafael Moreno García da una conferencia mañana en la Fundación Caja Madrid sobre las fortificaciones de Castuera. Un abrazo

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