DIRECTORIO DE PLANTAS DEL HOTEL SUNDANCE

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PLANTA 1: Guerra Civil Española. Artículos publicados en distintas revistas temática

PLANTA 2: Relatos.

PLANTA 3: Ficción y elucubraciones.

PLANTA 4: Compromiso social y experiencias de un padre ante el sistema
educativo.

6 de julio de 2011

PLANTA 1 - HABITACIÓN 04

MIGUEL HERNÁNDEZ Y EL FRENTE MADRILEÑO


Miguel Hernández en el patio del Cuartel del Quinto Regimiento en la calle Francos Rodriguez de Madrid.

Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela el 30 de octubre de 1910 y murió en Alicante la madrugada del 28 de marzo de 1942. Tiene Miguel en dos de sus libros (Viento del pueblo y El hombre acecha) varias referencias a hechos ocurridos en el frente de Madrid o sus inmediaciones, y poemas dedicados a lugares de nuestra ciudad. En el verano de 1937, la Sección de Ediciones del Socorro Rojo recogió en un volumen (Viento del pueblo) los poemas que Miguel Hernández había publicado en distintos periódicos y revistas.


Pablo de la Torriente Brau

Rosario Sánchez Mora "Dinamitera"

Como ejemplos de referencias a Madrid tenemos los poemas dedicados a Pablo de la Torriente Brau y a Rosario Sánchez Mora “Dinamitera”, además del titulado Fuerza del Manzanares:

FUERZA DEL MANZANARES

La voz de bronce no hay quien la estrangule:
mi voz de bronce no hay quien la corrompa.
No puede ser ni que el silencio anule
su soplo ejecutivo de pasión y de trompa.

Con esta voz templada al fuego vivo,
amasada en un bronce de pesares,
salgo a la puerta eterna del olivo,
y dejo dicho entre los olivares...

El río Manzanares,
un traje inexpugnable de soldado
tejido por la bala y la ribera,
sobre su adolescencia de juncos ha colgado.

Hoy es un río y antes no lo era:
era una gota de metal mezquino,
un arenal apenas transitado,
sin gloria y sin destino.

Hoy es una trinchera
de agua que no reduce nadie, nada,
tan relampagueante que parece
en la carne del mismo sol cavada.

El leve Manzanares se merece
ser mar entre los mares.

Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece,
jamás podrás herirlos por más que les dispares.

Tus aguas de pequeña muchedumbre,
ay río de Madrid, yo he defendido,
y la ciudad que al lado es una cumbre
de diamante agresor y esclarecido.

Cansado acaso, pero no vencido,
sale de sus jornadas el soldado.
En la boca le canta una cigarra
y otra heroica cigarra en el costado.

¿Adónde fue el colmillo con la garra?

La hiena no ha pasado
a donde más quería.

Madrid sigue en su puesto ante la hiena,
con su altura de día.
Una torre de arena
ante Madrid y el río se derrumba.

En todas las paredes está escrito:
Madrid será tu tumba.

Y alguien cavó ya el hoyo de este grito.

Al río Manzanares lo hace crecer la vena
que no se agota nunca y enriquece.

A fuerza de batallas y embestidas,
crece el río que crece
bajo los afluentes que forman las heridas.

Camino de ser mar va el Manzanares:
rojo y cálido avanza
a regar, además del Tajo y de los mares,
donde late un obrero de esperanza.

Madrid, por él regado, se abalanza
detrás de sus balcones y congojas,
grabado en un rubí de lontananza
con las paredes cada vez más rojas.

Chopos que a los soldados
levanta monumentos vegetales,
un resplandor de huesos liberados
lanzan alegremente sobre los hospitales.

El alma de Madrid inunda las naciones,
el Manzanares llega triunfante al infinito,
pasa como la historia sonando sus renglones,
y en el sabor del tiempo queda escrito.



En su siguiente libro, El hombre acecha, se recogen poemas del periodo 1937-38. Lo iba a editar la Delegación de la Secretaría de Propaganda, Sección de Publicaciones del Comisariado del Cuartel General del Grupo de Ejércitos. A últimos de febrero de 1939 la edición se paró debido a la endeble situación política de la República. Los pliegos del libro, apilados y sin coser, quedaron almacenados en la Imprenta Tipográfica Moderna, sita en la calle Avellanas 9, de Valencia.


Placa vieja de la calle de las Avellanas en Valencia. En el número 9 hay, actualmente, un restaurante: Mar d'Avellanes:
http://www.verema.com/restaurantes/58990-mar-avellanes-valencia

Posteriormente estos pliegos fueron incautados y destruidos por el bando vencedor desapareciendo todas las copias excepto dos. Una de ellas, propiedad de José M.ª de Cossío, fue con la que se publicó una edición facsímil nada menos que en el año 1981. Aunque en realidad conocemos el libro desde que, en 1963, fue publicado por primera vez por la Editorial Losada, que recibió una copia mecanografiada del mismo obtenida por Leopoldo de Luis.


D. José Mª de Cossío


Leopoldo de Luis

En El hombre acecha podemos encontrar el poema titulado Madrid:

MADRID

De entre las piedras, la encina y el haya,
de entre un follaje de hueso ligero
surte un acero que no se desmaya:
surte un acero.

Una ciudad dedicada a la brisa,
ante las malas pasiones despiertas
abre sus puertas como una sonrisa:
cierra sus puertas.

Un ansia verde y un odio dorado
arde en el seno de aquellas paredes.
Contra la sombra, la luz ha cerrado
todas sus redes.

Esta ciudad no se aplaca con fuego,
este laurel con rencor no se tala.
Este rosal sin ventura, este espliego
júbilo exhala.

Puerta cerrada, taberna encendida:
nadie encarcela sus libres licores.
Atravesada del hambre y la vida,
sigue en sus flores.

Niños igual que agujeros resecos,
hacen vibrar un calor de ira pura
junto a mujeres que son filos y ecos
hacia una hondura.

Lóbregos hombres, radiantes barrancos
con la amenaza de ser más profundos.
Entre sus dientes serenos y blancos
luchan dos mundos.

Una sonrisa que va esperanzada
desde el principio del alma a la boca,
pinta de rojo feliz tu fachada,
gran ciudad loca.

Esa sonrisa jamás anochece:
y es matutina con tanto heroísmo,
que en las tinieblas azulmente crece
como un abismo.

No han de saltarle lo triste y lo blando:
de labio a labio imponente y seguro
salta una loca guitarra clamando
por su futuro.

Desfallecer ... Pero el toro es bastante.
Su corazón, sufrimiento, no agotas.
Y retrocede la luna menguante
de las derrotas.

Sólo te nutre tu vívida esencia.
Duermes al borde del hoyo y la espada.
Eres mi casa, Madrid: mi existencia,
¡qué atravesada!

Además de estos dos poemas “madrileños” existe otro titulado Memoria del 5.º Regimiento de la misma época de producción de El hombre acecha, que no fue incluido en el libro por decisión del autor. Como despedida y homenaje, el poema número 57 del libro póstumo Cancionero y romancero de ausencias, toda una declaración de intenciones del autor. Los poemas que componen este libro están escritos en el periodo comprendido entre fines de 1937 y la salida de su primera etapa de encarcelamiento. Al respecto, recordamos que Miguel Hernández fue detenido por la policía portuguesa y entregado a la Guardia Civil, recalando en las prisiones de Huelva, Sevilla y en la madrileña prisión de Torrijos. De esta última salió en libertad el 17 de septiembre de 1939, inesperadamente, portando un pequeño cuaderno en octavo menor de 68 páginas con 79 poemas, que sería el germen del futuro Cancionero y romancero de ausencias. Miguel, en lugar de esconderse o huir, se fue a Orihuela con su familia, donde volvió a ser detenido doce días después para no volver a salir de prisión.

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes. Tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes. Tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes. Tristes.




BIBLIOGRAFÍA:

-Miguel Hernández. Obra poética completa. Edición deLeopoldo de Luis y Jorge Urrutia. Alianza Tres. Alianza Editorial.
-Fundación Cultural Miguel Hernández.

J. M. Sánchez 2010

Artículo publicado originalmente en Frente de Madrid nº 17

1 comentario:

  1. Hola Jose María,
    He intentado buscar tu email para escribirte pero parece que no está disponible en tu blog. Me interesaría dar con la foto original de Miguel Hernández que cuelgas en este post para un proyecto de historia de Madrid. Podrías ponerte en contacto conmigo y decirme cómo puedo conseguir la foto para reproducirla legalmente? Gracias!
    Bea
    beaburgos@madrid.com

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